Hoy en día nuestra sociedad esta muy mediatizada por los cánones de belleza impuestos por las importantes marcas en sus campañas de publicidad; y es que la masiva llegada de los medios de comunicación ha hecho que se conviertan en un ideal a seguir.

Este ideal en parte es irreal, puesto que se fija el “estar bella” con la extrema delgadez. Esta imagen equivocada provoca una gran agitación, puesto que a partir de ahí muchas personas –sobretodo las mujeres- intentan alcanzarlo sometiendo su salud a graves consecuencias.

Los inicios de esta “cultura” aparecieron sobretodo en las campañas de publicidad de grandes marcas y se hizo realidad en sus pasarelas. Allí se podía ver modelos -si es que se les puede llamar así- que en muchos casos eran chicas menores, con una imagen física de delgadez y con signos claros de desnutrición como palidez en sus caras o sus huesos sobresaliendo.
Esto alcanzó su punto álgido en España el año pasado con la celebración de la Pasarela Cibeles; allí se pudieron ver chicas esqueléticas que eran capaces de no comer en todo el día para tener la oportunidad de salir.

Por otro lado parte de culpa la tenían no sólo las modelos por aceptar esas condiciones inaceptables sino también la organización y los modistos, puesto que exigían tallas 34 cuando la mayoría de chicas usaban la 36-38. Este hecho les obligaba a adelgazar si querían trabajar.

Fue en ese momento cuando se puso el grito en el cielo, salieron multitud de voces reivindicando una remodelación de los cánones y el aumento de las tallas en ella.

Este año, las cosas cambiaron en la Pasarela Cibeles 2006 se hizo un exhaustivo análisis a todas las participantes dónde se les pedía que su índice de masa corporal fuera superior al 18% para poder participar; sólo 3 se quedaron fuera.

A pesar de que esta remodelación sólo ha tenido lugar en España, en Europa tuvo su eco social y ya están planteando aplicar una ley común para esos desfiles. Y es que todo este mundo de la moda y la delgadez se convierte en una dictadura para muchos/as jóvenes de hoy en día, que ven su ideal en esa imagen publicitaria de “chica perfecta” hasta caer en enfermedades como la anorexia y la bulímia.